martes, 24 de noviembre de 2015

Tos convulsiva o Tos ferina

Es una enfermedad de la infancia, muy contagiosa, que ataca a las vías respiratorias y se caracteriza por típicos accesos de tos. La frecuencia de la enfermedad es mayor en el invierno.
Agente etiológico
El agente causal es el Haemophilus pertussis, bacilo esférico (cocobacilo). Al producirse los primeros síntomas los gérmenes se agrupan en la mucosa respiratoria.
Contagio
Por tratarse de una enfermedad sumamente contagiosa, el contagio se realiza por vía directa, principalmente por las gotitas de Flügge, o por vía indirecta, mediante objetos contaminados.
La contagiosidad es mayor durante la fase inicial catarral, antes que se declaren los accesos de tos. Esto contribuye a aumentar el contagio.
Síntomas generales
Después de una incubación de alrededor de dos semanas se inicia el período catarral, que se confunde con un resfrío común. Estos síntomas duran de diez a catorce días para continuar con el período convulsivo, que se caracteriza por los inconfundibles accesos de tos, a causa de los cuales el niño queda exhausto y fatigado, y con dificultades respiratorias. Estos accesos en algunos casos van acompañados de vómitos. La complicación más común es la neumonía.
Tratamiento
Es fundamental el aislamiento del paciente en la fase catarral del proceso, aunque esto resulta difícil porque el diagnóstico precoz es casi imposible por su similitud con el resfrío común.
Una vez desencadenada la enfermedad es conveniente una buena desinfección para evitar el contagio de otros niños, ya que el de los adultos es muy raro.

La enfermedad confiere una inmunidad duradera, pero las vacunas otorgan una inmunidad parcial. A pesar de ello su aplicación con fines preventivos debe ser obligatoria para disminuir los casos y la gravedad de la enfermedad.




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