Es una enfermedad
infectocontagiosa grave que se caracteriza por la presencia de falsas membranas
blanquecinas, principalmente en la garganta (amígdalas y faringe). Es más común
en la segunda infancia y en la adolescencia, y raramente ataca a los adultos.
Agente etiológico (causante)
Es una bacteria
alargada conocida como bacilo diftérico o bacilo de Loeffler, que se localiza
en las falsas membranas. Este bacilo segrega toxinas, que se difunden por todo
el organismo y causan la enfermedad.
Contagio
El contagio es
directo cuando se produce por las microgotas de saliva del enfermo o del
convaleciente que contienen trocitos microscópicos de membrana con bacilos, y
que son expulsados al hablar, con la tos o con el estornudo.
La transmisión
también puede ser indirecta, a través de ropas u otros objetos que hayan estado
en contacto con los enfermos.
Síntomas generales
La incubación es
corta, dura de 1 a 3 días. Luego aparece un ligero estado febril (37 a
37,5º) que desemboca en una angina, la cual se recubre de la falsa membrana
típica. Poco a poco ésta va invadiendo toda la garganta (amígdalas, úvula, velo
del paladar) y se hace cada vez más gruesa. Se inflaman los ganglios del
cuello, la fiebre se eleva y la deglución es dolorosa.
Tratamiento
El aislamiento del
enfermo debe ser riguroso, así como la desinfección de todos los objetos que
están en contacto con él. Se dispone de suero y vacuna antidiftéricos, que se
aplican, según los casos, como curativo o como preventivo. La revacunación es
imprescindible por la corta duración de la inmunización.

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