Es una enfermedad
infectocontagiosa que evoluciona en brotes sucesivos, a veces con años de
intervalo. Se caracteriza por la formación en el organismo de tubérculos,
en los cuales se encuentran los agentes causales.
Existen varias formas
de tuberculosis, todas de ellas causadas por el mismo agente patógeno. La más
frecuente es la tuberculosis pulmonar, que se registra en el noventa por ciento
de los casos.
Agente etiológico
Es una bacteria
alargada, a la que se denominó bacilo de Koch en homenaje a su
descubridor, el médico y bacteriólogo alemán Robert Koch (1843-1910),
quien también aisló el bacilo del cólera.
Este microorganismo
se encuentra en abundancia en las expectoraciones (saliva y esputos) y
deyecciones (orina y heces) de los enfermos. Es muy resistente, pero el calor
húmedo y los rayos ultravioletas lo destruyen fácilmente, en tanto que la luz
solar disminuye su virulencia.
Contagio
En la mayoría de los
casos, el contagio directo se produce por vía pulmonar al inhalar aire con
bacilos emitidos por la tos o los estornudos de los enfermos, o por el polvo
atmosférico contaminado. También pueden ingerirse junto con alimentos
contaminados; en este caso la infección se produce por vía digestiva.
El contagio es de
hombre a hombre o de los animales al hombre, ya que algunos de ellos (vacas,
cerdos, perro, gatos, aves) pueden tener tuberculosis. El contagio de los
animales al hombre puede ser directo, como en el caso de las personas que
conviven con animales tuberculosos.
El contagio indirecto
se produce a través de objetos tocados por enfermos o de alimentos contaminados
por las moscas o que procedan de animales tuberculosos.
Síntomas generales
La tuberculosis
evoluciona en tres fases:
Primera fase: Corresponde a la entrada de los bacilos en el organismo, que como
vimos, puede producirse por vía pulmonar o digestiva. Es la primoinfección,
y no se acompaña de síntomas de enfermedad. Si el organismo no está debilitado,
las defensas propias (glóbulos blancos) forman alrededor de ellos una barrera
cuya pared se calcifica y da lugar al tubérculo o nódulo. Después de un tiempo
puede curar.
Segunda fase: Es la diseminación del bacilo por vía sanguínea. Se presentan
trastornos diversos como fiebre y congestión pulmonar, que si son bien
tratados, se siguen de la curación.
Tercera fase: Algunas veces los bacilos se localizan en distintos órganos para
“despertar” cuando las defensas naturales del individuo ceden por
debilitamiento, exceso de fatiga y otras enfermedades. Aparecen entonces
lesiones, principalmente en los pulmones, aunque a veces afectan las meninges,
el intestino, el riñón, los huesos, los ganglios, la laringe o la piel.
La tuberculosis
pulmonar, llamada tisis, es la más común y se caracteriza por
tos seca, adelgazamiento inexplicable, palidez, ojos brillantes y elevación de la
temperatura por las tardes seguida de transpiración nocturna. El estudio
radiográfico de los pulmones demuestra la presencia de cavidades o cavernas,
que se producen cuando los bacilos localizados en el interior de los tubérculos
ablandan la capa protectora y quedan en libertad.
Estos bacilos forman
nuevos focos infecciosos, que originan tubérculos y luego cavernas. De tal modo
el tejido pulmonar desaparece poco a poco y la infección va en aumento. Esa
sustancia blanda, cargada de bacilos, puede ser expulsada al exterior con los
esputos. Según el grado de destrucción pulmonar, puede contener sangre.
Tratamiento
La tuberculosis no es
una enfermedad hereditaria, pero los hijos de padres tuberculosos tienen una
predisposición a contraer la enfermedad. Los recién nacidos de madre
tuberculosa son normales, aunque están amenazados de rápido contagio, por lo
que es conveniente separarlos de su madre.
La enfermedad se
impide por medio de una buena higiene general (viviendas limpias y soleadas),
alimentación suficiente y adecuada, salario decoroso, seguro social que ampare
a los enfermos y cumplimiento de preceptos higiénicos tales como no salir en el
suelo.
El alcoholismo y el
tabaquismo también son causas predisponentes porque disminuyen las defensas
propias del organismo.
Los exámenes
radiográficos frecuentes, la vacunación y la cutirreacción contribuyen a la
erradicación de esta temible enfermedad.
La vacuna
antituberculosa o BCG se administra por vía bucal a
los recién nacidos antes de los diez días de vida y al ingresar a la escuela
primaria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario